lunes, 2 de mayo de 2011

Flujos visuales en las interfaces


El flujo visual es el camino que recorren los ojos a través de una pantalla. Si el diseño está bien realizado este movimiento es natural y fluido, el ojo va de un objeto al siguiente sin darse cuenta, de forma clara. 

El diseñador tiene que presentar los elementos o la información según se desee que los vea o lea el usuario. Y debe dirigir la mirada hacia el objetivo buscado.

Para ello se pueden utilizar diferentes variables o atributos visuales de los elementos, como flechas, caras, diferentes tamaños, perspectiva, secuencia de textos o de imágenes, etc. Una variable importante a tener en cuenta e la hora de dirigir el flujo visual es la localización del contenido o los elementos. 

El orden convencional en Occidente, como se sabe, es de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha. Este es el orden que debe seguir la presentación de los contenido.

No es esto lo que se hace en la pantalla inferior de un kiosco interactivo, en la que el usuario, una vez seleccionadas las fotografías que desea imprimir ha de buscar el próximo paso, no se le ofrece o facilita claramente la acción siguiente.



El ojo tiene cierta resistencia en desplazarse hacia arriba o hacia la izquierda en la pantalla. Por lo que romper esta lógica exige más esfuerzo al usuario y es menos eficiente.

Sin embargo, en la pantalla siguiente, se ofrece una dirección más clara, una mejor secuencia para navegar por sus contenidos.


El objetivo que deseamos que alcance, la llamada a la acción se le ofrece al usuario, no lo tiene que buscar, está justo después de los elementos que ha seleccionado, en parta inferior derecha. En el desenlace de la acción.